ALGO SOBRE “CIENCIA”

Publicado noviembre 22, 2009 por sobrelaconducta
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La ciencia constituye un bien en si misma, como sistema de ideas establecida provisionalmente (conocimiento científico cuyo contenido, siempre ha de poder ser sometido a revisión) y como actividad productora de nuevas ideas (investigación científica).

Es a partir de lo expuesto, que muchos pensadores y/o epistemólogos han dado un sin número de definiciones a lo que consideran “ciencia”, pero una de las que ha podido integrar muchas de esas ideas es la que nos plantea Bunge (1995, 2003) describiendo a la ciencia como: “un cuerpo creciente de ideas, caracterizadas como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible, que crece a partir del conocimiento común y le rebasa”; a lo que acotaríamos que ciencia es el conjunto de conocimientos “per se”, ordenados que siguen ciertos criterios y que tienen como fundamento observar, analizar, describir, modificar y predecir determinados fenómenos naturales. 

Es así que, Bunge divide las ciencias en formales y factuales, siendo las ciencias formales las que sólo trabajan con la sintaxis de los signos, como la lógica y las matemáticas, lo que supone que las entidades matemáticas no son entidades empíricas, sino construcciones de la razón humana. Por lo tanto, en las ciencias formales no estudiamos hechos, sino sistemas de signos y sus relaciones. Las ciencias factuales, que se subdividen en ciencias naturales y en ciencias sociales por su parte, son las que estudian hechos o realidades; las ciencias naturales son la física, la astronomía, la química, la biología y la psicología. Las ciencias sociales son: la historia, la arqueología, la economía, la sociología, la lingüística, la política, etcétera. 

En ese sentido es que, Thomas Kuhn en su libro La estructura de las revoluciones científicas  (1962) nos plantea, que una disciplina, para obtener su carácter de ciencia, debe reunir dos requisitos esenciales: por un lado definir adecuadamente su campo epistémico (objeto de estudio), y por otro definir y utilizar un método determinado y comprobable, ajustable a las ciencias, sean fácticas o formales (siguiendo los criterios nominales de Bunge). 

Por otro lado, el desarrollo de la construcción social del conocimiento científico y su análisis nos da cuenta de que las teorías científicas se erigen como cimientos de las ciencias, constituyendo estructuras racionales que los científicos desarrollan para interpretar, explicar y predecir el mundo que nos rodea. De allí que parece claro el desarrollo progresivo de las teorías. En ese sentido, las nuevas teorías, a menudo, reciben con cierto escepticismo y cautela, siendo sólo unas pocas las que logran el reconocimiento y la aceptación de la comunidad de investigadores, sustituyendo a las antiguas (Duschl 1997) y resaltando el carácter perfectible de la ciencia.                                                                                   

Es así que,  Paul Feyerabend  (1997) ha resaltado la importancia del análisis del desarrollo de la ciencia centrado en un contexto social, tecnológico, económico y político, histórico en suma, determinado y condicionado por él según esos aspectos que originarían que los resultados de la ciencia fuesen unos u otros, en función a qué condicionamientos e incluso intereses respondiesen. 

Podemos decir entonces que, la ciencia como actividad – como investigación – pertenece a la vida social; en cuanto se le aplica al mejoramiento de nuestro medio natural y artificial, a la invención y manufactura de bienes materiales y culturales, la ciencia se convierte en tecnología. En palabras de Ziman (citado en Lavado, 1993), la influencia más notable que la ciencia ejerce en la sociedad es la generación de una tecnología en esencia nueva a partir de investigaciones básica, orientadas al descubrimiento. Pese a la importancia que asume la tecnología en el desarrollo científico, uno de los problemas más enmarañados del estudio de la ciencia y la tecnología, es la relación entre estos dos términos. Justamente, a partir de dichos problemas, es que en Ciencias Sociales se hablan de alternativas de estudio científico centralizadas en el análisis de las relaciones sociales, basadas en las percepciones y/o creencias que sustentan ciertos  comportamientos en determinado hecho social (evento, campo de interacción, etc.) que nos permite, nuevamente, evaluar el carácter de las disciplinas sociales. 

Entonces, podemos preguntarnos ¿qué tan importante son los conocimientos que se adquieren respecto a las diferencias entre ciencia natural y social, en “psicología” y cómo esta diferencia determina el desarrollo del criterio perfectible de este conocimiento psicológico?

Bienvenidos

Publicado noviembre 1, 2009 por sobrelaconducta
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Este espacio pretende dar un análisis comportamental de nuestras interacciones

Responsabilidad social empresarial: compra y venta sin afectar los medios de interacción

Publicado noviembre 1, 2009 por sobrelaconducta
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Responsabilidad Social

La responsabilidad social, siendo una filosofía y a la vez una política de acción con bases éticas (Sulmont, 2000), ha impulsado su desarrollo a partir de la búsqueda triádica y armoniosa entre la comunidad, el cuidado del medio ambiente y la empresa o la representatividad de ella (sus colaboradores, en este caso sus publicistas), esto, en pos de la mejora de la calidad de vida dentro y fuera de dicha organización.       

Haciendo un alto momentáneo a la explicación, vale decir que en los años precedentes las políticas socialmente responsables se habían desligado mucho del funcionamiento interno de la empresa, aunándose quizá, a la comunidad y el medio ambiente, es por ello que en la actualidad se están brindado o generando objetivos empresariales, respecto a orientar adecuadamente la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), ligándola más a los intereses internos de la organización, ya que esto permitiría, mostrar una imagen del “producto y su valor agregado en los aspectos éticos y morales de dicha organización”, dando con esto, efectos positivos sobre la publicidad y la venta exitosa de sus productos, permitiendo con ello, en el mejor de los casos, un desarrollo empresarial adecuado.

Nos parece pertinente, entonces, declarar: qué implica el interés de la RSE en el ámbito laboral, aclarando que, ésta compete un énfasis en el cumplimiento de: un ambiente adecuado de trabajo, un optimo balance entre lo laboral y familiar, y la exposición a un clima de seguridad en el trabajo impartida por los principios éticos que deben guiar a toda institución dotándola de una cultura RESPONSABLE, que pueda permitir la elaboración de productos, saludables consecuente con su desarrollo productivo  – expuesta por la publicidad como medio de fin informativo empresarial – (Garavito, Carrillo & Hernández, 2004).

Pero, si bien es cierto, es importante la búsqueda de un cumplimiento laboral adecuado (en la elaboración de productos socialmente responsables y/o saludables), más importante aún, es saber cómo se logra este proceso interactivo y reforzante, que propone un adecuado proceso socialmente responsable configurada entre: la empresa y el individuo representado en la díada venta – compra,  que lo que nos debe llevar a pensar es: “en la exposición y adquisición de productos que no afecten de ningún modo, la producción (medida en ganancias) para la industria, el medio ambiente (donde se gesta este proceso compra – venta) y la satisfacción –muy ligada a la salud física y psicológica – de los consumidores”. Esto diametralmente expuesto y reforzado por los factores publicitarios, que debiendo actuar como formadores e incluso educadores (de una cultura de consumo adecuada), ligada la empresa que la produce, y al individuo que la recibe (como potencial consumidor), donde se sustente un desarrollo sostenible para un campo psicológico adecuado (Kantor, 1978)  que permita el desarrollo tanto empresarial como comunitario, apoyados en la formación de valores, hábitos y costumbres que permitan la concepción de una sociedad erigida por buenas maneras al consumir y al ofertar, que no mellen, de ningún modo, el aspecto psicológico natural del ser humano, en este proceso apoyados con las nuevas tecnologías para estos fines (televisión por cable e Internet).

 

INTERCONDUCTISMO: MODELO Y SISTEMA PSICOLÓGICO CONTEMPORÁNEO

Publicado junio 29, 2009 por sobrelaconducta
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Emilio Ribes Iñesta

Antes de dilucidar el tema que erige el titulo en este apartado, se cree pertinente dar una explicación sucinta del génesis y origen del termino “interconductismo”, es por esta razón que las líneas siguientes se enrumbaran hacia el cumplimiento de este objetivo.

Rescatemos entonces, que la palabra “interconductismo” aparece en la primera mitad del siglo XX, en un texto que a modo de alba permitiría, a posteriori, desarrollar el sustento de este paradigma. El nombre del texto: “An Objetive Psychology of Grammar” (1936), importantísimo libro escrito por el  renombrado psicólogo estadounidense, Jacob Robert Kantor (padre y gestor del interconductismo). Y es a partir de de ese libro, donde se daría a conocer esta perspectiva “objetiva” y novedosa, que nos brinda un nuevo modo de estudiar y analizar los fenómenos “psicológicos”, enfatizando la importancia que se le debe dar a todos los factores participes en el comportamiento psicológico o “interconducta”, como se esta entendiendo actualmente (Ribes y Lopez, 1985; Ribes, 1990, Rodríguez, 1995).

Es así que, Kantor, en años posteriores, y con la publicación del libro “Psicología Interconductual” (1959) se encargaría de sustentar su dominante posición naturalista y Aristotélica como bien lo ha señalado Ribes (en Mares y Guevara, 2001). Este gran pensador, filósofo y psicólogo, en suma (Kantor), nos brinda – en ese libro -, una metateoría, “el interconductismo”, donde lo que pretendió, en primera instancia es verter una visión panorámica, adecuada y clara, del estudio de lo “psicológico”, no como “psyshe o alma”, “conciencia”, ni como  “proceso mental”, sino más bien como “interconducta” (en un sentido objetivo y relacional). Kantor, a su vez, en esta construcción sistemática, pretende evitar la caída hacia los errores categoriales y/o metáforas místicas (Ryle, 1949; Turbayne, 1962/1974), influenciándonos en un “cuidado excesivo” frente al “eclecticismo tecnológico” y peor aún, frente al “eclecticismo metodológico” (Kantor, 1959) que encubriéndose en la frase: “tomar lo mejor de todos para un beneficio común”, dañan el estatus de la psicología en tanto está sea considerada ciencia y profesión, como bien lo han mencionado autores contemporáneos posteriores a la obra de Kantor, véase Anicama (1983), Ribes y López (1985), Ardila (1986), etcétera.

A partir de lo expuesto hasta el momento, debemos evidenciar que aún no respondemos a plenitud, el qué y por qué de la teoría de campo o interconductismo, por ello, creemos importante dilucidar éstos cuestionamiento en medida que comprendamos ciertos postulados básicos, que si bien es cierto, no son tan “básicos” (por lo complejo de los postulados kantorianos).  Vemos conveniente plasmar (intentando ser claros obviamente) lo que Kantor (1978) en su Psicología Interconductual nos propone como sustento de su teoría. Nos dice entonces:

“….que el interconductismo, se presenta como un modelo para la investigación específica y se presenta como un sistema formulado que nos provee de la orientación básica en relación a un dominio científico especializado.…” (p. 30)

Lo que nos quiere decir en esta parte de su escrito, es que al presentar a la “psicología interconductual” como un modelo, se busca identificarla como un instrumento científico de construcción, que nos permitirá representar – a veces en pequeño (RAE, 1991) – , analizar y sintetizar los eventos psicológicos (sujetos a la luz de la ciencia) para así, facilitar su manipulación, verificación y contrastación empírica. Lo relevante del asunto, radica en que, lo expuesto por Kantor (1978), nos permite guiar nuestro interés en la forma donde dichos elementos se organizan, es decir, nos ayuda a entender la importancia de las funciones psicológicas que se hacen presenciales en los  procesos que van construyendo las diversas formas de contacto organismo – ambiente (Ribes y Lopez, 1985). Asimismo, al presentar a la psicología interconductual como un sistema, se pretende abarcar y ordenar los factores y condiciones útiles en la investigación psicológica, con esto, se debería escindir o prescindir, de aquello que impedirá el desarrollo del estudio científico de los eventos psicológicos. Así, entendemos, a la Psicología Interconductual, como un planteamiento sistemático, acerca del objeto de estudio de la psicología, sus supuestos, las categorías requeridas para abordarlos, la construcción de la teoría y sus relaciones con otras disciplinas en efecto (Vargas, 2007).  

 

LO QUE IMPLICA LA TEORÍA DE CAMPO O PSICOLOGÍA INTERCONDUCTUAL:

 

Es de suma importancia, para entender esta rica y sustanciosa teoría, presentar los postulados primordiales y básicos de la psicología interconductual (como se había mencionado).

Así entendemos, que la contribución de Kantor a la psicología objetiva, ha sido, la elaboración de un modelo singular para analizar “lo psicológico” y la construcción teórica de categorías específicas para un mejor entendimiento, esto apunta a establecer una lógica de la descripción y la explicación del comportamiento psicológico, definido como una interrelación entre acciones individuales de organismo y objeto en situación. (Ribes, 2001). Es decir, Kantor plantea algunos puntos a considerar en la construcción de su metateoría, como bien ha sido definido por Ribes:

  1. Lo “psicológico” como un segmento situacional. Es decir, la relación interactiva entre un organismo y un objeto actúan como factores segmentadotes de una determinada situación.
  2. La presencia de la interconducta se da siempre y cuando exista la situación donde ésta pueda interactuar. Esto implica que, la interrelación siempre tiende a darse en un campo constituido por factores que posibilitan y probabilizan ciertas limitantes funcionales.
  3. Los factores que constituyen un campo interconductual, son explicados por la descripción del conjunto de factores que se interrelacionan cuantitativa y cualitativamente.
  4. El medido de contacto sustenta la  posibilidad de interrelación entre un organismo y un objeto u organismo. No siendo, necesariamente éstos, medios “físicos” sino también convencionales, es decir medios que son exclusivamente típicos en los seres humanos.
  5. Los factores disposicionales (aquellos que posibilitan la interrelación), son moduladores de la interrelación funcional entre las acciones de un organismo y las de otro organismo y objeto.
  6. El límite del campo describe el ámbito funcional de una interrelación como segmento interconductual. Es decir, un evento se suscribe espacio – temporalmente, en función a los condicionamientos previos, por los cuales ciertos factores van determinando su desarrollo y evaluación.

 

Tomando, los postulados anteriores, es preferente aclarar, esta nueva  terminología usada (campo, factores disposicionales, etc.), ya que su comprensión permitirá lograr un mejor análisis y evaluación de este paradigma, así también, nos ayudará a determinar su distinción respecto a los demás paradigmas psicológicos objetivos, sean estos, conductismo radical, teleológico (Rachlin), psicológico (Staats), contextualismo (Hayes, Barnes), entre otros como se ha planteado en estudios precedentes y posteriores (O’Donohue & Kitchener, 1999 o  el de Pérez, Guerrero & López, 2002).

Es importante, entender también, que el interconductismo, al ser una teoría de campo (según lo ha señalado Kantor, 1990) nos propone el estudio de los factores partícipes de él, es menester a partir de ello, el considerar al “campo”, como todo un sistema de cosas y condiciones que se dan en cualquier evento, considerado importantísimo su análisis a partir del estudio de la totalidad disponible del mismo. Para ello, es factible considerar que un evento es aquella interacción de estimulaciones y respuestas que ocurren en campos donde a su vez participan factores adicionales a éstos. Los eventos psicológicos, a su vez, presentan ciertas particularidades como lo son: la unicidad, numerosidad y sus características temporales, su indeterminación y su características espaciales (Hayes, Ribes y López, 1994).

En esencia, un evento psicológico es un campo de factores que participan por igual y deben describirse analizándolos y encontrando cómo están relacionados. Así, el campo configura un episodio integrado que se denomina “segmento conductual” (K), en el que se pueden distinguir las siguientes variables:

K = (es, o, f e-r, s, hi, ed, md)

Siendo su descripción:

1) Objetos y eventos de estímulo (es): objetos y acontecimientos fisicoquímicos que hacen contacto directo/indirecto con el organismo.

2) Variables organísmicas (o): sistemas reactivos biológicos – configuraciones biológicas comportamentales, por ejemplo para leer, un sistema reactivo es el modo configuracional de coger el libro, mover las manos, los ojos, etc. –  que interactúan con cambios energéticos o convencionales del entorno.

3) Función de estímulo-respuesta (f: e-r): es el nombre técnico para las interacciones organismo – medio. Siendo este, un sistema de afectación recíproca entre estímulos y respuesta, que han sido históricamente configuradas (Bueno, 1989).

4) Factores situacionales (s): variaciones del organismo o diferentes de él, que afectan la interacción actual (motivación, afectos, etc.), Estos factores, son aquellos que ahora, junto con el medio de contacto, se confunden como “contexto” de la conducta (Ribes en Mares y Guevara, 2001).

5) Historia interconductual (hi): segmentos interactivos previos dados por la biografía reactiva (o historia de reforzamiento) y la evolución del estímulo, que probabilizan los contactos actuales.

6) Eventos disposicionales (ed): compuesta por los dos anteriores (s y hi), consiste en colecciones de eventos pasados (hi) y presentes (s) que facilitan o interfieren con el establecimiento de una interacción. Estos corresponden a las categorías disposicionales descritas por Ryle (1949), que describen, tendencias, inclinaciones, conmociones, etc.

7) Medio de contacto (md) conjunto de circunstancias fisicoquímicas, ecológicas o normativo-convencionales (determinadas por el conceso social – comunitario), que posibilitan una interacción.

Referencias Bibliográficas

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